Vivienda, hipoteca, cuentas, vehículos, deudas y sociedad de gananciales. Ordena la parte económica de la ruptura y descubre qué cuestiones conviene revisar antes de firmar un acuerdo.
Cuando existen bienes comunes, vivienda, préstamos o deudas, conviene separar dos planos: las medidas familiares y la liquidación patrimonial. Esta página reúne las principales cuestiones económicas que pueden aparecer en un divorcio.
Cómo repartir el activo y el pasivo común cuando el matrimonio está sujeto a sociedad de gananciales.
Introduce bienes y deudas para obtener una aproximación inicial del patrimonio común y su reparto.
Uso de la vivienda, titularidad, hipoteca y relación entre las medidas familiares y la propiedad del inmueble.
Qué ocurre con las deudas comunes y por qué el acuerdo entre cónyuges no modifica por sí solo la relación con el banco.
Identificación, valoración y reparto de bienes muebles, cuentas bancarias y otros activos.
Diferencia entre lo que pertenece a uno de los cónyuges y lo que forma parte del patrimonio común.
La liquidación empieza por identificar correctamente qué existe, cuánto vale y qué deudas están asociadas.
Viviendas, cuentas, vehículos, inversiones, mobiliario relevante y otros bienes que deban incluirse.
Hipotecas, préstamos, deudas y cargas que deban ser tomadas en consideración.
Con el inventario preparado, puede estudiarse cómo repartir los bienes y compensar posibles diferencias.
Ordena bienes y deudas y obtén una fotografía inicial del patrimonio que debe analizarse.
Comprueba qué documentos conviene preparar cuando existen inmuebles, préstamos, cuentas o bienes comunes.
Si existe acuerdo, organiza también los pactos económicos que deban incorporarse al convenio.
En estos casos interesa revisar la documentación antes de cerrar un acuerdo. Puedes empezar por el diagnóstico o solicitar una cita.
No necesariamente. El divorcio y la liquidación patrimonial son cuestiones distintas, aunque en determinados casos pueden coordinarse.
El acuerdo entre los cónyuges no vincula automáticamente a la entidad bancaria. La responsabilidad frente al banco debe analizarse de forma separada.
No siempre. Es necesario estudiar el origen del bien, cómo se adquirió y con qué fondos se pagó.
Puede pactarse una adjudicación, pero deben valorarse la propiedad, la deuda hipotecaria, las compensaciones y las medidas familiares que correspondan.
Escrituras, préstamos, saldos bancarios, recibos, contratos, valoraciones y cualquier documento que permita identificar bienes y deudas.
Una buena fotografía del patrimonio evita acuerdos incompletos y ayuda a valorar mejor las distintas opciones.
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